Entre ideas, maquetas y nuevas direcciones


    Esta semana fue intensa en lo personal, pero más tranquila en lo académico. El lunes se nos dio a conocer el nuevo encargo, una evaluación centrada en la planimetría detallada, algo desafiante ya que parte de esos contenidos aún no los hemos visto en profundidad. Como sección también acordamos el formato de colgado, aunque aún faltan algunos detalles por definir.

    Para el día jueves no alcancé a construir una maqueta porque no tenía una idea clara del proyecto; cada cierto tiempo aparecían nuevas posibilidades. Finalmente opté por realizar croquis y esquemas para organizar las ideas y poder mostrarlas a la profesora.



    Mi propuesta sigue enfocada en integrar la calle peatonal o bulevar dentro del proyecto, manteniendo la forma circular, pero separando más ambos sectores. Esto permitiría generar una plaza más amplia, con menos módulos, conectando mejor con el Parque Ecuador y aumentando la sensación de seguridad.



    En cuanto al programa, la zona de talleres se dividiría entre primer y segundo nivel: la planta baja quedaría casi libre, pensada para ferias y actividades que ya ocurren en el parque, además de incluir volúmenes con baños y cafetería o un espacio de venta de comida. En el segundo nivel, se ubicarían los talleres y bodegas, conectados por una terraza con vegetación que actúe como pulmón verde.


    El museo tendría un acceso retranqueado con oficinas al inicio, seguido de salas de exposición. En el segundo nivel, se proyecta una galería balconeada con biblioteca y archivos sobre la época industrial chilena, desde donde se apreciaría un mural dedicado a la industria nacional.


    Tanto el museo como los talleres se diseñan con una estructura de pórticos que permite adaptar los espacios según las necesidades de cada uso, mediante tabiquería móvil. Ambos edificios se articulan en torno a una plaza central semienterrada, con áreas verdes, gradas y una pileta alimentada con aguas lluvias, que ayudaría a refrescar el ambiente y generar un microclima.


    El techo está pensado con una forma de diente de sierra (probablemente en acero), combinado con celosías que controlen el ingreso de luz, especialmente en el museo. El resto de la estructura podría ser de hormigón, recordando las antiguas fábricas chilenas.

    Durante la revisión, la ayudante me comentó que la propuesta va bien, y que debo concentrarme en cómo configurar los espacios exteriores. También me recomendó mantener los croquis, ya que podrían servirme para la entrega final. Ahora tengo muchas ideas para incorporar zonas de juego, estacionamientos y áreas de descanso o contemplación. Espero poder avanzar bien y llegar con mas cosas a la próxima revisión.


Reflexión final

Esta semana confirmé que el proceso de diseño no siempre avanza de manera lineal. A veces detenerse, revisar y volver a pensar e incluso distraerse un poco del tema es parte fundamental para lograr una propuesta coherente. Lo importante es mantener la claridad en la intención del proyecto y no perder de vista cómo los espacios pueden dialogar con el entorno y las personas que los habitan.

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